A algunos les han quitado las ganas de hablar,
pasan mudos por el amor, aman perros vagabundos
y tienen una piel tan sensible
que nuestros pequeños saludos cotidianos
pueden producirles heridas casi de muerte.
Nosotros, seres amables e inofensivos,
miramos los gatos enfermos, las mujeres con collares
que pasan por la calle
y sentimos un desamor agradable,
casi suficiente.

“La vida plena”, Juana Bignozzi. (via villings)

Entrando en ti, cabeza con cabeza,
pelo con pelo, boca contra boca:
el aire que respiras —la fijeza
del recuerdo—, respiro y en la poca

luz de la tarde —rayo que no cesa
entre los huesos abrasados— toca
los bordes de tu cuerpo; luz que apresa
la forma. Ya su cénit la convoca

a otro vacío donde su blancura
borra, marca de arena, tu figura.
El día devorando de sonidos

quema, de trecho en trecho, su espesura
y vuelca de ceniza la textura
en la noche voraz de los sentidos.

Severo Sarduy (via villings)